La realidad del mundo actual es digital. El impacto de éste, está modificando profundamente la sociedad y por consiguiente, a las empresas. Y no solo de una manera parcial, sino más bien, de una manera integral, es por ello, que los activos más importantes de las empresas son los conocimientos, las competencias y las comunicaciones, más conocidos como habilidades blandas.

En este contexto, denominamos conocimientos, a las ideas y tecnologías impulsadas por la innovación; las competencias, a las habilidades y la capacidad para utilizarlas; y las comunicaciones, a las relaciones estratégicas y de forma colaborativa.

Es claro entonces, que nos hemos convertido en constructores de conocimiento más allá de metodologías y herramientas, en tiempos de aprendizaje y trabajo informal, es decir, digital, en la nube, son claves las competencias o habilidades que comprenden la parte lingüística, tecnológica y las relaciones interpersonales.

Pero realmente, ¿Qué relación existe entre la llamada transformación digital y las habilidades blandas? Partiendo de la definición de Transformación Digital como la reinvención de una empresa a través de la utilización de la tecnología digital para mejorar su desempeño, donde lo digital se refiere al uso, procesamiento y almacenamiento de los datos que se transforman en conocimiento, conlleva a las empresas y sus líderes a transformar sus recursos y desarrollar las habilidades necesarias para adherirse al mundo digital.

Los líderes deben conocer sus límites y saber cómo adquirir los conocimientos que les faltan. El líder del futuro es más un administrador de la comunidad de conocimiento y no un líder autoritario al uso.

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Las empresas deben ser conscientes que son necesarias nuevas habilidades, nuevos comportamientos, nuevos roles, como aprender a aprender, como gestión eficaz de la información digital, fomentar la iniciativa personal y facilitar gestión del conocimiento y la interacción. Estos activos están enlazados en cualidades humanas: imaginación, empatía, creatividad, sociabilidad, diplomacia y confianza que irán superando gradualmente a las máquinas, equipos y tecnologías como fuentes más importantes del valor de una empresa.

Los líderes del futuro dedicarán más tiempo a la cultura para que apoye la innovación, el intercambio de conocimiento y la colaboración teniendo en mente movilizar, motivar el talento y el aprendizaje.

Efectivamente, los cambios se tornan necesarios y exitosos cuando se desarrolla una cultura corporativa que logre interiorizar y desarrollar en los líderes las competencias y habilidades basadas en referentes metodológicos que articulen todo el ecosistema de procesos de la empresa. En conclusión, las empresas necesitan un método integral de principios para evaluar la capacidad de sus procesos de negocio, el entorno organizacional y sus habilidades blandas, para determinar los riesgos de implementar con éxito la Transformación Digital.